Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto

viernes 6 de noviembre de 2009


¿Alguien, alguna vez se dio cuenta que en las telenovelones todos los malos son locos?
Es como si la única explicación o justificación hacia la maldad fuera un serio trastorno psicológico.
Si los guionistas de novelas me consultan, yo les puedo proveer una serie de ejemplos de seres malvados que no tienen ninguna enfermedad mental, sino que actúan de esta manera porque simplemente para ellos, egocéntricos a reventar, el fin justifica los medios. No hay ningún horrible trauma, no superado y por lo tanto negado, de la niñez que sirva de móvil para andar aplastando cabezas a diestra y siniestra, y encima regocijarse con el dolor ajeno.
Lo peor de todo es que es casi como decir que todas aquellas personas que tienen algún problema psicológico son consecuentemente malvadas, cuando yo sé a ciencia cierta (ya sabemos todos que mi señora madre es psicóloga) que hay muchísimas personas que tienen trastornos mentales y que son inofensivas.
¿Esta gente no se dará cuenta que tomando esto como premisa para crear el argumento de un producto que consumen en su mayoría las mujeres nos meten en la cabeza, que si un tipo es un reverendo HDP es porque el pobrecito su alma ha tenido un problemón de chiquito? …Entonces no es que sea malo, sino que tiene problemas!!!
Concepto que yo sostuve durante años, hasta que la vida misma me topó con hombres que no han tenido una infancia fácil pero que son seres llenos de buenos sentimientos que serian incapaces de lastimar premeditadamente a alguien.
Mujeres del mundo, recordemos siempre que un señor que haya sufrido no necesariamente te lastima, que ese sufrimiento no es argumento válido para justificar el accionar nocivo del “señor” en cuestión, y sobre todo no olvidemos que no podemos salvarlos de ellos mismos, sino que somos nosotras las que nos debemos resguardar de ellos.
Que ellos se cuiden su cabeza que nosotras cuidamos la nuestra.

Imperdonable

viernes 30 de octubre de 2009


Convengamos que el hecho que te gorreen, además de romperte el corazón, también significa todo un atentado al amor propio del engañado.
En mi caso particular, no perdono bajo ningún punto de vista la traición, pero quizás pueda entenderla si el mal parido me ha abandonado o sostenido una relación paralela y clandestina con una señorita en iguales o mejores condiciones que yo.
No hay nada peor que te cambien por una mina que no vale ni dos mangos.
Lisa y llanamente no entra dentro de mi cabeza.
¿No es acaso que los seres humanos buscamos constantemente superarnos?
Porque entonces hay tipos que te dejan o engañan por una mina carente de cultura general, sentido común, racionamiento lógico, superficial, interesada, manipuladora…En fin, berreta por donde la mires.
Ahora vos me decís que se enamoró, bueno ponele que capaz que lo entienda porque el amor es ciego, sordo y pelotudo, ¿Pero sabés la cantidad de casos que conozco que no es por amor, sino por puro placer egoísta y narcisista?
Pongámosle por caso que seas una mujer de dar segundas oportunidades y reconsideres toda la relación y estés dispuesta a perdonarlo sinceramente (es decir sin pasar facturas a la primera de cambio), pero te das con que “la usurpadora” no vale ni un chirlo…¡No hay forma que lo perdones! Ya es de muy HDP ponerte los cuernos con una mina que da vergüenza ajena.
Chicas hay que hacerse valer porque evidentemente este mal parido no es capaz de darse cuenta la mina que tiene al lado, entonces es él el que no está a tu altura.

No hay peor ciego que el que no quiere ver

viernes 23 de octubre de 2009


Siempre creí que los tipos eran unos desalmados y que además reducían a su mujer a la categoría de adorno y/o accesorio de su vida, porque si eran engañados por su amada con un conocido o amigo, ellos perdonaban al tipo, pero no así a su señora.
Como buena inocente palomita que soy, creía que se trataba de una cuestión de solidaridad entre genero o de un elevado sentido de la amistad, que estaba mucho más allá de la que podemos mantener las mujeres entre si.
En cambio nosotras ni siquiera toleramos esa idea, y somos capaces de hacer rodar cabezas en nuestra sed de venganza, si es que descubrimos que nuestro amado nos ha puesto las guampas con una mujer cualquiera sea el vínculo que nos una o des-una con ella.
Pero el quid de la cuestión es que lo que nos inspira a actuar a las feminas de semejante manera es que tenemos una escasa tolerancia a la crítica y al fracaso. Entonces como buenas ciegas negadoras, en vez de agarrárnosla con nuestro amorcito amor, es mucho más fácil endilgarle toda la culpa a la señorita que se revolcó con él. Es así que ellas se convierten en las intrusas, las usurpadoras, cuando en realidad bien sabemos que son un mero chivo expiatorio de nuestros errores.
Mis queridas chicas, las parejas son de a dos, y si nuestro hombre nos cuernea es porque algo andaba fallando y nosotras no lo queríamos ver. Las mujeres tenemos la loca idea de que haciéndonos las boludas (porque no es que una no se da cuenta) la pasamos muchísimo mejor. Pero no es así, porque la realidad siempre queda haciendo ruido en la nube de pedos que nos inventamos para demostrarle a los demás lo felices y exitosas que somos.
En cambio el hombre es más simple, se la agarra con su amada y chau pinela. Ojo, porque ellos también son muy amigos de esquivarle al bulto en estas cosas, directamente te tildan de bombacha veloz y “corto mano, corto fierro” mediante, te abandonan para siempre.
Desde mi humilde punto de vista no comparto ninguna de las dos actitudes, yo considero que si estamos teniendo problemas de pareja con nuestra media naranja, lo más sano es tomar el toro por las astas y aclarar la situación de una manera sana.

La paja en el ojo ajeno

viernes 16 de octubre de 2009


Me pregunto porqué si los hombres se llenan la boca diciendo que no quieren que sus mujeres se comporten como sus madres, sino como compañeras, el ideal de mujer debe cocinar, lavar, planchar y limpiar, sin mencionar aquellos que pretenden ser mantenidos por sus señoras esposas.
Voy por más: si ellos pretenden que nosotras hagamos todo esto, pero que no nos “comportemos” como sus madres ¿Lo que buscan es una especie de empleada doméstica que también le brinde servicios de meretriz, pero como no quieren pagar por esto, se casan o emparejan?
Y eso que no voy a hacer mención de esa fascinación que sienten los tipos por las mujeres de delantera imponente, ya que mis conocimientos en psicología no me alcanzan como para hacer un análisis de la identificación con el seno materno.
Esta bien, seria de necia no reconocer que las mujeres tenemos un “instinto maternal” que nos lleva a actuar como si nuestros amados fueran nuestras crías, pero chicos también reconozcan que nosotras no seríamos un pequeño pichón de Yocasta si ustedes no se comportaran como Edipo, más precisamente cuando era rey de Tebas.